viernes, febrero 28th, 2020


Por Germán Orozco Mora

 

La primer misa en el Río Colorado fue celebrada el día de la Conversión de San Pablo un 25 de Enero del año 1605. En el Diario del sacerdote franciscano Fr. Francisco de Escobar se detalla el viaje que él y otros dos frailes, acompañando a “el adelantado” Juan de Oñate, Gobernador del Nuevo México, y otros 9 soldados.

La paciente investigación de Georges Chavez y Federico Iglesias se enfocó a las referencias históricas de autores como Herbert Eugene Bolton, en un texto asequible en las bibliotecas y archivos. Sobre ese apreciable Diario del Francisco de Escobar, y que Bolton refiere en un artículo de 1919 en el Catholic Historical Review disponible ahora en internet con ese título.

La primera Misa en el Río Colorado fue por obediencia al Rey de España para tomar posesión de estas tierras. En estas efemerides históricas siempre nuevas y admirables, hay que imaginar a Francisco de Ulloa en 1539 observando desde El Golfo de Santa Clara en el Mar de Cortéz, mirando como bufaban las olas del Colorado cuando se unían a la marea del Golfo. No fue Ulloa; el mérito de internarse en el intenso Colorado o Río de la Buena Esperanza o del Tizón como le nombraron los navegantes. El mérito fue de Hernando de Alarcón, quien ayudado por los Cucapah y tribus del lado califórnico del Colorado (Valle de Mexicali), le ayudaron a Alarcón jalando por los tulares de la orilla del Río una barcaza hasta llegar hasta Yuma; cruzando por lo que hoy es Algodones-Andrade; en donde la comunidad de California ha colocado una landmark memorando el hecho logrado por Alarcón en Agosto de 1540. Y quien a falta de religiosos él mismo les enseño a persignarse y a decir el Pater Noster y otros rezos.

Carlos Lazcano director del Museo de Historia de Ensenada, ha investihgado y consignado la historia de las navegaciones de Vizcaíno, Rodríguez Cabrillo, Balboa, y todos aquellos que en una bien coordinada misión y conquista logró Hernán Cortéz y sus hombres y religiosos de la Corona Española.

 

 

Es admirable como en estos días helados de Enero, en un viaje de Octubre de 1604 hasta Abril de 1605. Los hermanos frailes franciscanos acompañados por 9 soldados y el mismo Gobernador Juan de Oñate, por cierto casado con una nieta de Cortéz y una bisnieta de Moctezuma el último emperador Azteca. Todos ellos por tierra desde Nuevo México lograran aquel viaje histórico. Y tomaran posesión de estas tierras en una Misa Cantada en esas condiciones que aun causan admiración en Villa Koipal.

Como parte de la memoria histórica de las diócesis de La Paz, Ensenada, Tijuana, Mexicali, San Diego, Tucson, Phoenix y Hermosillo. Surge en estos años gracias al trabajo de los investigadores e historiadores, Georges Chavez y Federico Iglesias Serafín, la fundamentación de este evento: La Primer Misa en el Río Colorado, un 25 de Enero de 1605.

En 2016 se celebró junto a la Misión India de Santo Tomás esta memoria; desde 2017 y 2018 en el sitio original hoy Villa Koipal (Reten Militar el Doctor, el Golfo). Y en 2019 en la histórica capilla de la Santa Cruz, y ahora Dios mediante en el templo de la Inmaculada Concepción de San Luis Río Colorado, Sonora.

Ya en 1540 mientras Hernando de Alarcón llegaba a Yuma a través del bajo Delta del Río Colorado; Melchor Díaz andaba en las fumarolas del Cerro Prieto en el Valle de Mexicali. Hernán Cortéz fundaba La Bahía de la Santa Cruz (La Paz) y Vizcaíno y Cabrillo y Balboa y Coronado en una admirable estrategia de conquista y evangelización nos legaron un rompecabezas de hechos históricos memorables como este dato de la Primer Misa en el Río Colorado. De hecho existió una Isla llamada de la Conversión de San Pablo cerca de Villa Koipal y Puerto Isabel, una Isla formada por el Golfo y el Río Colorado, en la que podían fondear y permanecer hasta mil naos o naves como el Galeón de Manila. El Río Colorado en el que encalló el explorador inglés Hardy, tenía un cause tan ancho de hasta 3 o más leguas (4.8 km. Equivale la Legua).

Los soldados cuyos nombres consigna el padre de Escobar en su célebra Diario; afirman ya en 1605 reconocer el “Atún”del Golfo de Santa Clara.

Otros misioneros como Eusebio Kino el jesuíta (1699) y el Mártir Franciscano del Río Colorado (Yuma 1781), el de Aragón, España, Fray Francisco Garçés, detallarán aspectos agrícolas del bajo Delta del Río Colorado.

Las durísimas condiciones climáticas en el delta sonorense y bajacaliforniano del Colorado, el frío y el calor ardientes; no han desmotivado la vida en estas zonas en las que por cierto el imperio algodonero tan célebra del “nací en los Algodonales bajo un sol Abrazador”, no son mérito de chinos, norteamrericanos ni mexicanos, sino de los Nipones como bien lo ha demostrado Gabriel Trujillo en su libro: Kitakaze: el viento del Norte, los japoneses en Baja California.

Gran Odise al Río Colorado la del llamado “El Adelantado Juan de Oñate”. Y los soldados y frailes franciscanos que desde Octubre de 1604 a Abril de 1605, por tierra vinieron a recorrer esta región dejandonos la Primer Misa en el Río Colorado. Como se fundamenta histórica y verazmente en el Diario de Fr. Francisco de Escobar uno de sus testigos.

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